¿QUÉ SUCEDE CON LOS REGÍMENES DE VISITAS DURANTE LA PANDEMIA?

¿QUÉ SUCEDE CON LOS REGÍMENES DE VISITAS DURANTE LA PANDEMIA?

Introducción.

El 30 de enero de 2020 el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la Pandemia debido a la propagación mundial del virus denominado COVID-19, del cual también ya es víctima el territorio salvadoreño. Por dichas razones, el Gobierno de El Salvador ha tomado medidas para evitar el contagio masivo de dicho virus; así la Asamblea Legislativa, emitió el 14 de marzo de 2020 el Decreto 594, denominado. “Ley de Restricción Temporal de Derechos Constitucionales Concretos para atender la Pandemia COVID-19”, que en términos precisos restringe algunos derechos constitucionales tales como el derecho de tránsito, derecho a reunirse pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito, y el derecho a no ser obligado a cambiarse de domicilio; todo, con la finalidad de salvaguardar la salud de la población.

Bajo este contexto, un tema que no ha sido abordado aun, ni aclarado por las autoridades correspondientes es ¿Cómo queda el derecho de relación y trato de niños, niñas y adolescentes con sus progenitores?, en palabras más comunes: ¿Estoy autorizado para continuar visitando a mis hijos? eso mismo es lo que responderemos en este momento:

El Código de Familia en el artículo 217 establece que el padre o madre que no tuviere el cuidado personal con su hijo “deberá” mantener los lazos y relaciones afectivas con él, siendo una “obligación-deber” para el progenitor, así también un derecho del niño(a) o adolescente de conformidad a los artículos 8 y 9 de la Convención de los Derechos del Niño, el mismo artículo 217 del Código de Familia y 79 de la LEPINA. Lo que muchas personas no saben es que el progenitor bajo cuyo cuidado se encuentre el hijo(a) también se encuentra en la obligación de propiciar y permitir la efectiva realización del régimen de visitas acordado de hecho, judicial o administrativamente. Debemos enfatizar que el decreto relacionado, ha restringido el derecho a la libertad de tránsito, ningún otro relacionado con el tema en particular del régimen de visitas, pues también este derecho es de rango constitucional de conformidad a los artículos 33 y 34 de la Constitución.

Problemática – Choque entre 2 normas y desinformación de instituciones.

Sin embargo, la ejecución efectiva del régimen de visitas tiene problemas prácticos debido a la restricción del derecho a la libertad de tránsito. La regla general se ha convertido en la restricción al tránsito, encontrando excepciones únicamente en el “Decreto 12” emitido por el Órgano Ejecutivo en el ramo de salud, el cual establece en el artículo 3 la lista de personas autorizadas para transitar mientras dure el régimen de excepción. En este punto nos encontramos con la encrucijada, pues nadie pensó ni reguló, expresamente al menos, lo pertinente al régimen de visitas, no se pensó sobre la restricción del derecho del niño(a) o adolescente y del progenitor, al dejar de regular las ocasiones en las que uno de los progenitores deba trasladarse para cumplir con el régimen de visitas judicial, administrativo o de hecho, por haber sido acordado con el otro progenitor. El efecto entonces de la restricción al derecho de tránsito, sobre la ejecución del régimen de visitas es práctico, siendo la libertad de tránsito un medio para el cumplimiento del régimen de visitas, comunicación y estadía; si el medio se encuentra restringido, es imposible efectivizar un régimen de visitas determinado.

El mismo decreto 12, al expresar en el artículo 2 literal c, las excepciones a la restricción de libertad de tránsito, no apareciendo ninguna excepción para aquellos padres o madres que deseen mantener la relación y trato con sus hijos. Incluso, en la letra C de dicho artículo aparece la facultad a que personas ajenas a la familia pudiese cuidar a los hijos, y por ello, lo comentamos: “Art. 2 Decreto 12. Excepciones de personas a las medidas extraordinarias. Se exceptúan de la aplicación del presente decreto a las personas siguientes: c) Personas cuyo objeto sea la asistencia y cuidado a niños y niñas…”. Nótese que no se concretiza si efectivamente se refiere ese apartado al cumplimiento de un régimen de visitas, dejando más dudas que respuestas sobre la regulación de este tanto relevante para el derecho de familia, aunque pareciera a que no se refirió a los otros progenitores para cuidar a sus propios hijos.

Es obvio que la idea ha sido evitar contagios, porque ya el progenitor que ostenta el cuidado personal de los hijos tiene que salir ocasionalmente al mercado, supermercado, bancos, etc., y su retorno al hogar puede ser un riesgo para sus hijos. Esto mismo tiene que hacer el otro progenitor; entonces, si se permitiese la relación y trato con este, sería un doble riesgo para los hijos, máxime porque muchos se mueven en transporte colectivo, y no en vehículo propio.

El problema se da cuando pensamos en que una empleada que llegue todos los días a cuidar a unos niños(as), sí tiene autorización para tener ese contacto directo con ellos, mas no el propio progenitor que no vive con sus hijos, y es acá donde vemos mayor riesgo en lo permitido, que en lo prohibido, pues la empleada muy posiblemente se mueva en transporte colectivo todos los días, y el otro progenitor posiblemente no.

Es relevante también traer a colación la labor que realizan las Instituciones de Protección de Derechos Humanos y de la Niñez y Adolescencia; nos referimos al Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA), al Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia (CONNA), Procuraduría General de la República (PGR) y la Procuraduría para la Defensa de Los Derechos Humanos (PDDH). Hemos realizado una investigación vía telefónica que nos ha permitido indagar sobre los criterios aplicables al tema de régimen de visitas en esta coyuntura; encontrándonos con hallazgos dispares: a) Ninguna de dichas Instituciones ha realizado un pronunciamiento oficial sobre el tema del régimen de visitas en el marco de la Ley de Restricción de derechos constitucionales, tampoco del Decreto 12. b) El CONNA tiene habilitada una línea especial (Llamada al 123) para realizar denuncias, encontrándose habilitado denunciar ante la Junta de Protección de la Niñez y Adolescencia por cualquier vulneración de derechos, incluido claro la vulneración al derecho de visita. c) Ha sido curioso encontrarnos que en varias de esas instituciones se nos ha asegurado que los Juzgados de Familia se encuentran laborando, sin embargo, el decreto 12 ha sido claro al establecer que el Sistema Judicial se encuentra cerrado, con algunas excepciones que no son relevantes para este tema (que son los casos de materia penal cuando el reo está en prisión mientras se le juzga); información que puede provocar problemas y confusiones a los usuarios en general, y d) Finalmente, hemos podido constatar el trato desigual con respecto al género del progenitor, ya que la atención es diferente si el padre que consulta este tipo de casos es hombre o mujer, demostrando un problema institucional que afecta todos los días a los casos de carácter familiar.

Comentario ante la problemática – Contestando a la pregunta inicial.

Existen también diversos criterios adoptados en otros Estados con respecto al régimen de visitas ante la situación actual; por ejemplo, casos en los que uno de los padres se encuentra en cuarentena, fuera del país, o bien el niño(a) o adolescente se encuentra expuesto por encontrarse dentro de un grupo de riesgo, como adultos mayores, en los cuales deberían ser causas indudables para que sea el otro progenitor fuera de esas situaciones, quien cuide al niño(a) o adolescente de forma temporal. Acá, nada se ha dicho sobre estos casos.

Aun, con las consideraciones hechas, tenemos que si bien, no existe una restricción expresa al cumplimiento del régimen de visitas, es decir, no se ha prohibido literalmente que uno de los padres vea y se relacione con sus hijos(as) yéndolos a traer a donde residen con el otro progenitor, sin embargo, existe un impedimento práctico para ejecutar dicho régimen ocasionado por la restricción a la libertad de tránsito, porque no se enlistó expresamente a los progenitores el ir por sus hijos para ejercer su régimen de relación y trato. Todos ya conocemos que es prohibido que 2 o más personas se conduzcan un solo vehículo, ya sea propio, o transporte colectivo.  

Solamente queda hacer un llamado a las autoridades para que se pronuncien sobre el funcionamiento del régimen de visitas en estos momentos de crisis mundial ocasionada por el Covid-19, y a los padres para que en este contexto dejen atrás el conflicto y piensen en el interés superior de sus hijos, que usen el sentido común para que garanticen la necesidad física, emocional y psicológica que su hijo(a) o adolescente tienen de estar en contacto con ambos progenitores, tomando siempre todas las medidas necesarias para salvaguardar su integridad.

 

Elaborado por Licda. Lorena Zaldaña

lzaldana@ticasriveraabogados.com

Abogada Asociada

Bufete Ticas Rivera Abogado

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