La Importancia de una Demanda Bien Elaborada en Procesos de Familia.

En este artículo queremos recordar y hacer algunas aclaraciones importantes sobre las demandas en procesos de familia. Para ello, utilizaremos el libro «Algunos apuntes sobre las técnicas de oralidad en el proceso de familia salvadoreño» de nuestro director Mario Orlando Ticas.

Comencemos por definir lo que es una demanda:

«La demanda es el acto de postulación escrito que da inicio a los procesos y diligencias judiciales; esto por regla general, ya que hay procesos que inician de manera oficiosa por así disponerlo el art. 41 de la Ley Procesal de Familia (LPF) y los arts. 91, 242 y 300 del Código de Familia (CF), entre otros.»

¿Por qué es importante comprender qué contenido conlleva una demanda?

Tal y como el Lic. Ticas comenta en su libro

«si en la demanda o su contestación no se narró un hecho relevante al caso, por no señalarse el lugar, el día y la hora en que ocurrió, y demás datos necesarios para su individualización, no puede ninguna prueba pretender demostrar tal hecho.»

Esto significa que si un hecho no fue narrado de manera específica y detallada en la demanda, posteriormente no podrá ser probado en juicio, sin importar cuán relevante sea para el caso.

Cuidado con las afirmaciones genéricas

Tomando en cuenta estos consejos, es importante verificar el contenido de las afirmaciones en la demanda, puesto que la forma en que se redacten puede tener repercusiones directas en el resultado del proceso.

«También podemos afirmar que, en las demandas, cuando se plasman afirmaciones como ‘siempre ha sido agredido/a’, ‘siempre lo/a ha maltratado’, ‘siempre los/as insultaba’, etc., deben ir respaldadas con la narración precisa de hechos puntuales que deberán ser probados en juicio, ya que esas afirmaciones son solo eso: afirmaciones, conclusiones, apreciaciones, mas no hechos. El/La testigo que pretenda demostrar algún hecho no narrado en la demanda (identificado con lugar, día, hora y demás circunstancias), podrá ser objetado/a por impertinente.»

En otras palabras, no basta con decir que «siempre» ocurrió algo. Es necesario describir hechos concretos: cuándo, dónde, cómo y en qué circunstancias específicas sucedieron.

El orden y la numeración de los hechos

De igual forma, es importante considerar el orden en que se narran los hechos, ya que esto hará que la comprensión por parte del juez o jueza sea mayor.

Para lograr un mejor resultado, «se sugiere utilizar la numeración de hechos para mejor identificación y ubicación de estos en un momento dado, por ejemplo: ‘Hecho 1: Los cónyuges se encuentran casados desde el día….’, ‘Hecho 2: En dicho matrimonio procrearon a los/as hijos/as llamados/as…’, etc.»

Esta numeración no solo facilita la redacción y lectura del documento, sino que también permite hacer referencia precisa a cada hecho durante las audiencias y alegatos posteriores.


Esperamos que estos consejos del libro del Lic. Mario Ticas te sean de utilidad al momento de elaborar o revisar una demanda en materia de familia. La precisión y claridad desde el inicio del proceso pueden marcar una diferencia significativa en su resultado final.

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