COVID 19 Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR, DOBLE PROBLEMÁTICA.

La cuarentena que vivimos desde nuestros hogares al día de hoy, en muchos casos ha encerrado a las víctimas de Violencia Intrafamiliar con sus agresores o agresoras. Estas personas, sean hombres o mujeres, enfrentan dos problemas: el Covid-19 y la violencia Intrafamiliar como tal. Se da una gran incongruencia, ya que en el tiempo de la recomendada “distanciamiento social”, muchas personas se ven obligadas a convivir las 24 horas del día con su mayor enemigo visible, bajo el mismo techo.

Como nota preliminar, debemos tener claridad que no solo existe violencia en el género femenino como erróneamente se viene considerando hoy en día, y al ignorar esa realidad, atentamos contra nuestra Constitución de la República, la cual establece en su art. 3 “Todas las personas son iguales ante la Ley. Para el goce de los derechos civiles no podrán establecerse restricciones que se basen en diferencia de nacionalidad, raza, sexo o religión.”. Además, es deber del Estado proteger a la familia como base fundamental de la sociedad, dictando legislación necesaria y creando los organismos y servicios apropiados para su integración, bienestar y desarrollo social, cultural y económico. Sin embargo, en la práctica se ha dado el caso que a nivel nacional únicamente existen Juzgados y Cámaras Especializadas para una “Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres”; además se han organizado agrupaciones feministas para tal efecto, pero, ¿qué pasa con los derechos que se encuentran violentados respecto del sexo masculino? Es simple la respuesta, y es que a nivel nacional existe una evidente discriminación a nivel judicial para atender los casos a donde los hombres también se han visto (al igual que las mujeres), sumergidos en esta problemática de Violencia Intrafamiliar que, hoy en día raíz de la emergencia nacional, se han incrementado.

               

En otras palabras, en los Juzgados y Cámaras Especializadas para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las mujeres, no cabe la posibilidad de conocer hechos a donde los hombres también han sido víctimas de violencia intrafamiliar, creando ante ello una evidente arbitrariedad (ilegalidad) en contra del género masculino. Y las desigualdades no se quedan ahí, ya que dentro de la tramitación de los casos, suceden muchos mas fenómenos que no son objeto comentar en este artículo.

 

¿Qué es la violencia intrafamiliar?

Dicho lo anterior, debemos definir el fenómeno de la violencia como cualquier acción u omisión directa o indirecta que cause daño, sufrimiento físico, sexual, patrimonial, psicológico o la muerte a las personas integrantes de la familia. En forma  precisa, las formas de violencia intrafamiliar o tipos de violencia que regula la Ley contra la Violencia Intrafamiliar y Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para Mujeres, se consideran las siguientes: a) Violencia Económica, b) Violencia Feminicida, que es la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, c) Violencia psicológica y emocional, d) violencia física; e) violencia sexual y f) violencia patrimonial, y g) violencia simbólica, que son mensajes, valores, iconos o signos que transmiten y reproducen relaciones de dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales que se establecen entre las personas y naturalizan la subordinación de la mujer en la sociedad.

¿Qué herramientas tenemos para combatir la Violencia Intrafamiliar?

Ahora bien, en El Salvador, tenemos una ley especial para combatir a la Violencia Intrafamiliar, la cual es la “Ley Contra la Violencia Intrafamiliar”, la cual establece los mecanismos adecuados para prevenir, sancionar y erradicar la violencia intrafamiliar en sus diferentes manifestaciones, siendo una de ellas, y la más notable, la violencia de tipo física; sin embargo, existen otras manifestaciones de violencia que son menos visibles, como ya se apuntó, pero no por ellas menos peligrosas, como son la psicológica, la sexual y la patrimonial en la relaciones de los miembros de la familia o en cualquier otra relación interpersonal de dichos miembros, sean que estos compartan o no la misma vivienda, sean estos también, niños, niñas y adolescentes, viéndose la violencia de estos últimos en muchas ocasiones invisibilizada, y generalmente se ha conocido de forma indirecta por la denuncia de uno de sus progenitores, por lo tanto, los hijos sometidos a la autoridad parental también pueden resultar siendo víctimas de violencia intrafamiliar.

 

Dicho proceso judicial tiene 3 fines: Proteger, prevenir y rehabilitar. 1. Proteger, porque busca de manera inmediata impedir o eliminar el conflicto que genera violencia entre los miembros de la familia, esta protección especial es necesaria para disminuir la desigualdad de poder que existe muchas veces entre las personas que constituyen una familia, tomando en cuenta la especial situación de cada una de ellas; 2. Prevenir, porque en caso de reincidencia constituye el delito de Violencia Intrafamiliar o Desobediencia en casos de Violencia Intrafamiliar y el caso ameritara ser tratado en sede penal, y esos delitos admiten detención (cárcel); y 3. Rehabilitar, rehabilitar a la víctima y al agresor(a), porque un agresor no suele cambiar por sí sólo, ni siquiera tras pasar por prisión, entonces se busca tal rehabilitación para evitar disminuir los casos de Violencia de Intrafamiliar, o bien  alertar a las víctimas para que busquen ser protegidas (os) de inmediato. Esta rehabilitación a la víctima y victimario(a) se da por medio de terapia psicológica que se ordena en la sentencia que se emite en dicho proceso.

 

 En concreto, ¿qué hacer ante hechos de violencia intrafamiliar?

Hoy en día, y en la coyuntura actual en la que se encuentran cerrados muchos centros judiciales, resulta que para quienes lo necesiten, se encuentran habilitados (abiertos), a parte de los Juzgados Especializadas para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres, también los Juzgados de Paz de turno en atención al decreto legislativo N° 593 del 14 de marzo del año 2020, atendiendo estos últimos tanto a género femenino como masculino, o cualquier tipo de violencia generada de relaciones entre los miembros de la familia. Al presentar una denuncia, se le otorgarán las medidas de protección respectivas según el caso en particular. Las denuncias pueden ser interpuestas por mecanismos virtuales o electrónicos de comunicación, tales como un correo institucional, el cual es: “amelia.velasquez@oj.gob.sv”, y por medio del WhatsApp: 7119-7524 y 7985-4631. Por esos medios se puede llegar a cualquier coordinación respecto de denuncias. Eso sí, el proceso de Violencia Intrafamiliar, luego de obtener las respectivas medidas de protección, se encontrará suspendido (paralizado) hasta que se levanten las restricciones de circulación que todos conocemos.

 

Redactado por Licda. Elizabeth Rosa Mina

Abogada Asociada

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